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Sobre la salud

Las relaciones entre las enfermedades humanas y la exposición a la contaminación no son sencillas ni se conocen con exactitud, pero hay numerosas pruebas de que las concentraciones elevadas de contaminantes en el aire son peligrosas para seres humanos y animales.

Inspiramos alrededor de 2.800 veces por día y en cada inspiración, además de oxígeno y nitrógeno gaseosos, nuestros pulmones pueden inhalar otras sustancias y partículas contaminantes.

El primer afectado es el sistema respiratorio y, principalmente, los pulmones, pues por ellos entra el aire al organismo, pero en algunos casos puede verse afectado también el sistema cardiovascular, como ocurre con la inhalación de las partículas de menor tamaño.

La contaminación afecta especialmente a los niños, a las personas ancianas y a quienes ya sufren una enfermedad respiratoria previa, como los asmáticos.

Asimismo, las personas con buena salud o que realizan ejercicio físico al aire libre también son vulnerables a los efectos adversos de la contaminación del aire, particularmente mientras haya concentraciones elevadas de ozono a nivel del suelo.

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